re mandaron a todo el mundo, documentaban en imágenes los diferentes lugares del planeta.Ya más estructurado era lo que a partir de los años veinte, algunos hombres optaron por dedicarse a filmar ciudades y comunidades, desde un punto de vista específico, uno más objetivo. Robert Flaherty, con su cine antropológico y Dziga Vertov presentando información con su cámara-ojo, centrándose en el montaje y todas su posibilidades, se constituyeron en bases del documental en Europa.
Pero como en muchos aspectos de la vida, Europa se adelanta inmensamente y consigue un mayor crecimiento del cine documental. En el viejo continente, se opta por documentar a partir de visiones sobre lugares, ya sea sus propias ciudades, sitios que como ciudadanos no se ven igual desde el punto de vista de la cámara (Sinfonías de ciudades, por ejemplo) o explorando otros continentes y otras culturas (el documental etnográfico, Jean Rouch, por eje
mplo).En Latinoamérica, una tierra llena de problemáticas sociopolíticas durante todo el siglo XX, algunos personajes, principalmente artistas, buscan el cine y esencialmente el documental como instrumento de reflexión. Los documentalistas cuentan las historias de sus países, de pueblos, razas y subculturas. Guerras, dictaduras, pobreza, discriminación son la realidad presente de la época a mostrar. (¿Ha cambiado?).
En Cuba, tras la revolución nace un cine que se fija más en el contenido y en el sentido, que en la estética, se fija más en la profundización del contexto social del país). Santiago Álvarez, considerado el padre del video clip (Now-1964) y creador del noticiero ICAIC, mostraba en sus ediciones las reformas pos-revolución.
En Brasil, Glauber Rocha, con su “Estética del Hambre”, impulsó un cine que mostraba la cruel re
alidad que vivía el país, en donde se buscaba credibilidad, sin mentirle al público.En Colombia, con Martha Rodríguez y Jorge Silva (Chircales) se introdujo un documental etnográfico, que se enfoca en las subculturas y étnicas de nuestro país, un aspecto olvidado por las cámaras. Y con Luis Ospina y Carlos Mayolo (Agarrando Pueblo, Oiga Vea, etc.), reflejando problemáticas de la ciudad, sucesos de actualidad que tenía un trasfondo a investigar.
Si de influencias hay que hablar, es primordial el aporte del Neorrealismo Italiano, movimiento que pretendía mostrar la realidad social, la crisis de Italia en la posguerra, de manera real y natural, sin rigidez; llevando inclusive lo cotidiano a la pantalla grande en forma de drama. De Italia para Latinoamérica, fue también el Centro Sperimentale, donde se formó la gran mayoría de realizadores de esta parte del planeta, adquiriendo modelos, formas y técnicas cinematográficas.
El cinema verité, sirvió de modelo, para la expresión de la verdad mediante la cámara; ésta observa y busca el punto crítico. De allí fue que muchos acontecimientos sociales en Latinoamérica, fueron documentados, reflejando lo real con una mayor profundidad.
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